Hacia Saly
La noche en la tienda de lujo del desierto ha sido magnífica. El desayuno excesivo, creo que no me he dejado nada por comer, sobre todo bollería y pancakes. Mi diarrea va remitiendo poco a poco, no precisamente por la dieta blanda, ejem.
Pillamos un taxi para tirar a Sali, playa al sur y desde allí organizar el resto de excursiones.
El conductor un crack y el coche una tartana, pero el viaje como siempre bien, pasando por pueblos, observando su manera de vivir, el paisaje de Baobabs, mi árbol preferido.
Pillo el hotel durante el viaje de 4 horas, y a cruzar los dedos por que este limpio, las sábanas por lo menos y las toallas. Hemos subido el presupuesto para los hoteles, ya estamos en 60€-80€ noche. Bueno las del desierto 120€ pero media pensión.
Llegamos a Saly, un pueblo costero bastante turístico. Nos recibe el típico buscavidas pesado. Un poco de movida por que le mando a la mierda, no se puede ser más brasas. Aqui la gente es bastante maja, me encantan, alegres y se les ve Bueno’s. Pero siempre hay algun retárder en todos lados.
Nos colamos en los resorts de los guiris y después de hacer comida- merienda- cena vamos a buscar como hacer excursiones.
Un agobio, los taxistas nos quieren tangar, cobrarnos mogollon por ir al delta del Saloum. Pensaremos a ver.



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